noviembre 04, 2013

Trolls

Trolls by Skirill

En las sagas y cuentos islandeses se trata muy mal a los grandes, longevos y fortachones trolls ; claro que, al igual que ocurre en Noruega, últimamente ha cambiado radicalmente la fama de estos seres, a los que se les ha suavizado bastante el carácter y el comportamiento respecto a los humanos. Incluso, en una reivindicación similar a la que hizo Hollywood con los indios tras haberlos tachados de bárbaros salvajes y criminales durante cientos de películas, ahora se les considera unas víctimas de la invasión de los vikingos, que llegaron, se asentaron en sus tierras y hasta les expulsaron de ellas, amenazándoles con sus superiores armas y su talante belicoso. Y, encima, se arrogaron la gracia de haber descubierto una isla que ya estaba habitada por ellos desde miles (o millones) de años antes.

Por todo esto, desde hace mucho, los trolls salen poco de sus guaridas subterráneas y siempre envueltos en la oscuridad. Las viejas leyendas les atribuye su nocturnidad a que la naturaleza les ha hecho vulnerables a los rayos del sol, por lo que a muchos de ellos se les supone petrificados en lo alto de algunas montañas o cerca de alguna costa a la que no consiguieron llegar a tiempo; hay muchos cuentos populares en los que los humanos se salvan de los trolls en el instante decisivo justo por este motivo. Pero también existe la teoría de que estas rocas no son sino otra forma que eligen ellos para dormir en el exterior, como si entre un milenio y otro quisieran tener una experiencia nueva al aire libre. Las hierbas, los líquenes y los pájaros (con sus nidos) tapan las zonas más expuestas o débiles, camuflándoles en la medida de lo posible.

Hay docenas de razas trolls distintas; como rasgo común tienen unos ojos pequeños en relación con su cabeza y unas grandes narizotas. Por lo demás, unos tienen cuernos, otros colmillos sobresalientes, todos comen grandes cantidades de pescado (se dice que las cuotas que el gobierno islandés impone a los barcos foráneos no es realmente por lo que estos puedan pescar, sino por lo que se llevan los trolls) y son partidarios de la ley del mínimo esfuerzo. Son bastante presumidos y les gusta hacerse su propia ropa y adornos para que ir distintos a los demás. Y, como son muy limpitos, se bañan en las aguas termales subterráneas al menos una vez cada siglo, incluso si no les hace falta.

Todo en la vida de los trolls se desarrolla muy lentamente. Tardan cuatro años en nacer, diez en andar y otros diez más en hablar. Después, se pasan gran parte de su larga vida durmiendo en una especie de confortables nidos, dentro de sus cálidas cavernas, donde pueden controlar sus sueños. Como no es nada fácil despertar a un troll, en los casos de erupciones volcánicas que supongan un peligro, los vecinos que permanecen despiertos se encargan de trasladar a los dormidos a un lugar más seguro, por alguno de los interminables pasadizos que recorren la isla de cabo a rabo. Siguiendo con las similitudes respecto a los indios norteamericanos, de vez en cuando los trolls pegan el oído a una roca, para prevenir la llegada de una catástrofe.

A pesar de las habituales desavenencias entre trolls y humanos, también hay historias como la del hombre que ayudó a parir a una troll, en Husagil, sobre una roca que desde entonces se llama Skessusteinn, la Roca de la Ogresa, que es una de tantas que hay a lo largo y ancho de toda la isla con toponimia relacionada con los trolls, siendo los fiordos occidentales la zona de mayor concentración. También hay lugares, como Finnbogastadir, donde no crece la hierba porque en cierta ocasión allí orinó una troll llamada Kleppa.

Creative Commons LicenseFragmento del libro Territorio Vikingo © manuel velasco / el camino del norte


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Madrileños por el mundo.  Situada en el norte de Europa y a orillas del golfo de Finlandia, Madrileños por el Mundo visita Estonia. ...